lunes, 12 de abril de 2010

Minas de la "Compañia de Asfaltos de Maeztu" en la localidad Atauri, Arraia-Maeztu, Álava

En los yacimientos alaveses de asfalto, la impregnación de esta sustancia en arenas y calizas es muy irregular, habiéndose explotado casi exclusivamente estas últimas con una riqueza promedio en torno al 10%, aunque en algunos casos con la mina San Idelfonso llegó al 20%.
Hacia 1.910 la Compañía Asfaltos de Maeztu tenía quince concesiones de minas con una superficie de 2,6 millones de metros cuadrados, de las que en el período 1.892/1.908 extrajo casi 42.500 toneladas de roca asfáltica. Este último año, empleando a 30 trabajadores, obtuvieron 7.633 toneladas, elaborándose 1.905 toneladas de panes y 3.000 de polvo, llegando a exportar a Brasil.


Antigua explotación a cielo abierto en la localidad de Atauri
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El asfalto natural se ha extraído en minas de galerías y canteras a cielo abierto. Una vez arrancado y molido finamente, se han fabricado losetas para suelos, comprimiendo el polvo obtenido dentro de un molde, así como panes o bloques de asfalto fundido obtenidos con el citado polvo, al que se ha añadido betún procedente del petróleo. Las losetas, por sus cualidades antideslizantes, elásticas y resistentes al desgaste, se utilizan para el recubrimiento de suelos calzadas, aceras, terrazas y áreas deportivas.
La puesta en explotación, a partir del 23 de septiembre de 1.927, de la línea Vitoria-Estella del Ferrocarril Vasco-Navarro, que pasaba junto a las instalaciones de las minas y donde se edificó la estación de Atauri con su apartadero a las explotaciones, facilitó de forma importante la salida de los productos ela
borados, lo que en la época se evaluó en una disminución de costes de siete pesetas por tonelada.

Calizas impregnadas de betún o asfalto
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La materia prima, caliza impregnada de betún, se extraía a través de galerías que se introducían en el yacimiento siguiendo el material más rico. Los mineros arrancaban el mineral efectuando orificios o barrenos con largas barras de acero manejados a mano por los barreneros y que golpeaban sus ayudantes con porras provistas de una especie de bola que se sujetaba entre las manos evitando los escurrimientos. Seguidamente, se introducían cartuchos de dinamita que se hacían explotar encendiéndolos con mecha.
Tras la explosión, los picadores, con herramientas manuales terminaban de arrancar el material, recogían las piedras desmenuzadas en cestos y las transportaban a vagonetas que circulaban sobre raíles hasta el exterior, arrastradas por tracción animal (burros). Los viejos mineros cuentan que estos animales acababan aprendiendo su horario, fuera del cual era “imposible” hacerlos trabajar
Seguidamente y con el material extendido en la explanada situada frente a la mina, se procedía a desmenuzarlo, golpeándolo con porras manejadas manualmente, hasta tamaños no mayores de 25 cms., lo que se llamaba la molienda primaria. Efectuada esta operación, el material (caliza asfáltica) se terminaba de triturar en un molino hasta conseguir un polvo fino, “el impalpable”, cuyo porcentaje de betún variaba dependiendo de la zona de la mina de la que había sido extraída la roca.
Cuando el contenido era superior al 9%, se destinaba a la fabricación de losetas, para lo cual los trabajadores lo transportaban en carretillas y con palas lo vertían sobre una amplia plancha de hierro, soportada sobre ladrillos, la artesa, bajo la cual se encendía un fuego alimentado con madera de encina, muy abundante en la zona.



Vista de las instalaciones modernas (molino, cintas transportadoras de mineral, etc.),
en las cuales no se observa excesivo laboreo.
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Entrada a la mina, hoy en día se encuentra abandonada.
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Cuando el polvo alcanzaba una temperatura del orden de los 70-80º C, se vertía con palas a moldes rectangulares y se comprimía en una prensa, obteniéndose de esta forma losetas para suelos, llamadas de asfalto natural, y que una vez enfriadas, se apilaban a mano, quedando listas para su expedición.
Asimismo se obtenían panes o bloques de asfalto fundido, para lo cual se utilizaba el polvo con contenido de betún inferior al 9%, que se vertía en calderos (pozales) que utilizaban fuel-oil como combustible, a lo que se añadía, para enriquecer la mezcla hasta un 13%, betún obtenido en las propias instalaciones o adquirido en el exterior, procedente del petróleo. De esta forma, se obtenía un fluido viscoso, el asfalto fundido, que seguidamente se vertía en moldes, dejándose enfriar, con lo que quedaban formados los panes.
El asfalto fundido se ha utilizado profusamente para el asfaltado de calles y terrazas, calentándolo de nuevo en calderas en la propia obra, transportándolo en cubos de madera, para seguidamente verter y dejarlo fluir por la calzada.
En los años posteriores a la Guerra Civil llegó a obtenerse betún partiendo de las propias piedras calizas, calentándolas en una caldera al “baño María”, con lo que el betún que impregnaba las piedras se separaba flotando sobre la superficie del agua, tras lo que era retirado con cazoletas manejadas manualmente.

Actual estado de las explotaciones, convertido en basurero municipal. Con tanta mierda, quien sabe ¿quizas dentro de 100 millones de años toda esa mierda puede que sea asfalto?. Afortunadamente todos los accesos han sido cerrados con zanjas para evitar el acceso a personas sin escrupulos.
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Instalaciones de la mina de Atauri.
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Vista general (enero 1.971) de la explotación de asfalto de la
Compañía de Asfaltos de Maeztu de Atauri (Paisajes Españoles )
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Estación de Atauri (imágen del deprimente estado actual) del tren "Vasco-Navarro" .
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Estación de Atauri, cuando estaba operativa.
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YACIMIENTO GEORREFERENCIADO

(Necesario Google Earth)

Texto extraido de:
http://www.oficiostradicionales.net/

Imágenes: Roberto Galcerán


Breve reseña histórica de la villa de Atauri.

Atauri es una villa milenaria. Se han encontrado restos de la Edad del Hierro y Bronce en el Monte del Fraile. En el siglo XI, aparece en la Reja de San Millán con el nombre de Atauri de Suso y Atauri de Yuso.
Debido a su situación estratégica, fue asentamiento de los Reinos Navarros y Castellanos, y se cree que su castillo estuvo construido en lo alto del monte del Fraile. Aparece en documentos del siglo XII y es nombrada en los Fueros dados por Sancho el Fuerte de Navarra a Larraun en 1192 y a Larraga en 1193.
En el año 1199, Castilla la conquistó para su rey Alfonso VIII. En el año 1204 el rey castellano, en su testamento, promete a su muerte devolverlo a los monarcas navarros, al considerarlos sus legítimos dueños, junto con los castillos de Santa Cruz, Marañón, la villa fuerte de Antoñana y la puerta de Corres.
Fue señorío de los Gaona y Samaniegos.
En una de las casas del barrio de arriba, murió el general carlista D. Francisco Sáenz de Ugarte en 1894.
Hasta 1730 existió un puente de madera sobre el río Barrón. Destruido en varias ocasiones por las riadas, en 1767 se construyó el puente de piedra actual, que une a los dos barrios.
Al Norte, aprovechando las aguas del barranco de Tobera, se construyó en 1766 el molino harinero. Aunque hoy está en ruinas, conserva algunos componentes y la estructura del sistema hidráulico, así como la piedra de moler.
En lo alto del pueblo se encuentra la Cueva de los Moros, con pinturas de figuras humanas y signos abstractos.
Al sur de la villa se halla el edificio en ruinas de la antigua estación del ferrocarril vasco-navarro, el puente con varios arcos y el túnel que atraviesa el barrio de Arriba.




Villa de Atauri.
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la ermita de la Soledad. Es una pequeña construcción románica construida en piedra de sillería, con un bonito ábside semicircular y dos ventanales del siglo XIII.
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Atauri se despliega a lo largo del desfiladero formado por los montes de Izquiz y los montes de Arboro y está dividida en dos barrios por el río Barrón y la carretera nacional Vitoria-Estella.
El barrio de arriba lo componen la iglesia parroquial consagrada a la Asunción de Nuestra Señora y varias casas. Una de ellas tiene un escudete clerical en la fachada.
El barrio de abajo está situado junto a la carretera y el río. Entre las casas, destaca una de piedra con un hermoso escudo en su fachada que procede de Vírgala Mayor. Igualmente en el barrio de abajo se encuentran el Humilladero del Cristo de los Arrieros y el frontón.
Ambos barrios cuentan con fuentes-abrevaderos. A la salida de la villa, junto al río Barrón, está el lavadero.
En el camino hacia Maeztu, río arriba y rodeada de tierras de labranza, se erige la hermosa ermita románica de la Soledad.
Al Sur se encuentra la fábrica de “Asfaltos de Maestu”, así como el edificio en ruinas de la antigua estación del ferrocarril vasco-navarro, el puente con varios arcos y el túnel que atraviesa la villa bajo el barrio de arriba.

Texto extraido de:
http://www.arraia-maeztu.org/

Imágenes: Roberto Galcerán

1 comentario:

tomas dijo...

Roberto magnifico trabajo mi enhorabuena.
Recuerdos de Tomas uno de los intrepidos junto con tus padres